Enfrentando la realidad
Capítulo 7: El mundo laboral y la lucha por salir adelante
Al terminar mi etapa escolar llegó una de las etapas más desafiantes de mi vida: ingresar al mundo laboral.
Como muchos jóvenes, sentía incertidumbre.
No sabía si sería aceptado en una sociedad que muchas veces puede ser discriminatoria con las personas que tienen alguna condición física o discapacidad.
Sin embargo, había algo que mis profesores me habían enseñado durante años: la importancia de la responsabilidad, el cumplimiento de horarios, el respeto por las normas y el compromiso con el trabajo.
Con esas herramientas comencé a buscar mis primeras oportunidades laborales.
Mi primera experiencia fue como reponedor para una empresa contratista que prestaba servicios a la cadena Coca-Cola dentro de un supermercado Unimarc durante la temporada de verano.
Allí aprendí mis primeras lecciones sobre el trabajo, la atención a los detalles y la importancia del esfuerzo diario.
Más adelante encontré una nueva oportunidad en Super Bodega aCuenta.
Fue una experiencia que me permitió desarrollar muchas habilidades.
No solo trabajé como reponedor. También aprendí funciones relacionadas con cajas, panadería, abarrotes, fiambrería, carnes y descarga de camiones con mercadería.
Poco a poco fui comprendiendo el valor de la polifuncionalidad y la importancia de adaptarse a distintas tareas.
Con el tiempo sentí la necesidad de buscar nuevos horizontes.
Ingresé a una empresa contratista de áreas verdes y paisajismo para trabajar en la mantención de jardines, plazas y parques de la comuna de La Serena.
Aquella labor me permitió desarrollar una conexión especial con el trabajo al aire libre y el cuidado de los espacios públicos.
Pero mi espíritu inquieto me llevó nuevamente a buscar nuevos desafíos.
Decidí cambiar de rubro y comencé a trabajar como operador de cobros en estacionamientos públicos y subterráneos.
Fue una etapa exigente.
Las largas jornadas, la presión de los clientes, los supervisores y las responsabilidades comenzaron a afectar mi salud.
Después de más de veinte años sin presentar episodios graves, sufrí una nueva crisis de epilepsia.
Fue un momento difícil.
Tuve que someterme a controles médicos, exámenes, tratamientos y licencias laborales.
Volví a enfrentar el miedo y la incertidumbre.
Lamentablemente, tras regresar a mis funciones laborales, viví situaciones que me hicieron sentir poco valorado y terminé alejándome de aquella empresa.
Sin embargo, una vez más decidí seguir adelante.
Regresé al área de mantención de jardines, esta vez trabajando para otra empresa contratista.
Continué desarrollando mis labores con responsabilidad y compromiso.
Pero aún quedaban más capítulos por escribir.
Tiempo después decidí aventurarme en el trabajo independiente como repartidor de aplicaciones de delivery.
Trabajé para plataformas de reparto y conocí una realidad completamente diferente.
Fue entonces cuando el mundo cambió.
La pandemia llegó y llenó de incertidumbre la vida de millones de personas.
Las calles se vaciaron.
Los negocios cerraron.
El futuro parecía incierto.
Aunque existieron ayudas estatales, siempre me había caracterizado por querer ganarme la vida con mi propio esfuerzo.
Por eso decidí emprender.
Creé un pequeño negocio de venta de frutas y verduras para generar ingresos y cubrir los gastos de mi hogar.
A ese emprendimiento lo llamé "Don Vileño".
No fue fácil, pero me permitió salir adelante en uno de los momentos más complejos que me tocó vivir.
Cuando la situación comenzó a normalizarse, aproveché una nueva oportunidad de aprendizaje.
Me inscribí en un curso de auxiliar administrativo a través de SENCE.
Quería seguir creciendo y adquirir nuevas herramientas para el futuro.
Después de obtener mi certificación ingresé a trabajar como nochero en Tottus.
Allí desempeñé diversas funciones relacionadas con reposición, rotación de mercadería, devoluciones, ordenamiento de bodega y otras tareas operativas.
Más adelante continué mi camino laboral como guardia nochero en una obra de construcción, trabajando para una empresa de seguridad privada.
Posteriormente fui contratado por otra empresa del mismo rubro.
Durante ese proceso realicé el curso OS10, una certificación fundamental para desempeñarme como guardia de seguridad.
Sin embargo, también tuve que enfrentar una situación complicada cuando descubrí que una empresa anterior me había perjudicado con un proceso de capacitación que nunca se realizó correctamente.
Fue un momento desagradable.
Pero una vez más logré resolver el problema y continuar avanzando.
Mirando hacia atrás, veo una vida marcada por el esfuerzo constante.
He trabajado en supermercados, jardines, estacionamientos, seguridad, repartos y emprendimientos propios.
He enfrentado enfermedades, incertidumbres, crisis económicas y obstáculos inesperados.
Pero nunca he dejado de buscar una nueva oportunidad.
Porque si algo he aprendido a lo largo de mi vida es que el trabajo no solo sirve
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