Raíz de lo que fui


Marchitó la flor de mi jardín,
no por falta de sol,
sino por mis propias manos
olvidando cómo cuidar.
La regué de silencios,
la cubrí de dudas,
y cuando quise salvarla
ya sabía su final.
Es mejor arrancar de raíz
lo que duele sostener,
cuando el porvenir susurra
que no va a florecer.
Pero aún así…
una sonrisa tuya
rompe todo lo que creo entender,
y en ese instante frágil
quiero quedarme a vivir.
Aguardo,
porque no hay prisa
cuando se trata de sentir,
aunque me vea caer,
aunque me vea arruinar…
aún hay algo en mí
que florece por ti.

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